Crianza de niños: Si los padres son alcohólicos, ¿qué pasa con los hijos?
El alcoholismo no se supera solo con frases: ‘yo puedo dejar el alcohol cuando quiera’ o ‘mañana ya no tomo y listo’. Es necesario y fundamental el soporte psicológico y psiquiátrico.
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El alcoholismo es una adicción que destruye todos los ámbitos de vida de la persona que la padece. Y no solo eso, también puede dejar secuelas emocionales muy graves en los hijos. “Los chicos que viven en este tipo de seno familiar muestran baja autoestima, problemas de conducta (son violentos, pasivos o se aíslan), no pueden relacionarse bien con los demás, hay un bajo rendimiento escolar, tienen mala alimentación, sentimiento de culpa por no poder ayudar a sus padres y, en el peor de los casos, depresión”, advierte la psicóloga Mayra Velásquez Puelles.
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QUÉ HACER
En estos casos, la especialista recomienda la intervención de la familia o amistades más cercanas a la persona alcohólica para que puedan hacerla entender que tiene un problema. No será sencilla esta tarea, pero es importante hacerlo y, de ser posible, asesorarse con psicólogos o psiquiatras para que vean la mejor manera de ayudarla a salir de esa adicción.
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“El alcoholismo no se supera solo con frases: ‘yo puedo dejar el alcohol cuando quiera’ o ‘mañana ya no tomo y listo’. Es necesario y fundamental el soporte psicológico y psiquiátrico, sumado al compromiso de dejarse ayudar. Una buena opción son los centros de rehabilitación, incluso algunos se amparan en la religión”